Al día siguiente.
Margot no había podido dormir, solo pensaba en lo que habló con Rodolfo.
«¿De verdad Rodolfo puede arrepentirse de la venganza?», pensó
No sabía si era verdad, pero, en su interior, quería creer que sì.
Despertó y Rodolfo no estaba ahí, pensó que había ido a comprar algo de comida.
Salió de la habitación y caminó de un lado a otro, cuando escuchó que llamaron a la puerta.
Se congeló al instante, sabía que no iba a poder abrir la puerta, cuando Rodolfo salía, la encerraba bajo l