Joaquín fue tras Diana, quien se alejó de él a toda prisa. Él tomó su mano, pero ella le dio un fuerte manotazo en la cara.
—¡Mentiroso! ¡Asesino!
—Diana, ¡escúchame!
—¡Nunca!
Diana quiso correr, intentar escapar, comenzó a gritar por ayuda, pero los guardias cerraron su camino.
Ella miró a Joaquín con ojos llenos de odio.
—Algún dìa me iré, no lo podrás evitar, nunca volveré a amarte.
—Lo harás, yo seré el único amor de tu vida, ¡lo juro!
***
Siete meses después.
El grito desgarrador de Diana