Joaquín terminó la junta de negocios, estaba por ir al hospital, llevaba prisa, todo lo que quería era ver a sus hijos y a Diana.
Cuando esa noticia llegó y arruinó su día y su vida.
—Señor…
La voz temblorosa de su jefe de seguridad le asustó.
—¡¿Qué pasa?! —exclamó al verlo.
—Ocurrió un accidente, intentaron secuestrar a su esposa, mataron a los guardias, y…
—¡¿Dónde está Diana?! —exclamó el hombre con una desesperación en sus ojos demasiado abiertos.
El hombre retrocedió un paso, como si estu