Capítulo: El gran perdedor.
Diana golpeó el pecho del hombre con fuerzas, le miraba con odio genuino.
Su mirada, sus palabras, dolieron màs que nada a Joaquín, quien detuvo sus manos para que se calmara, pero ella era como un fuego que ardía hasta quemarlo.
—¡Diana, por favor! —exclamó
—¡Eres un criminal!
—¡No...! Escúchame, por favor. Pedí que detuvieran todo, pedí que quitaran ese explosivo, lo hice por ti, porque me enamoré, porque no quería màs venganza.
—¡Murieron! Murió mi padre, mi madre, tantos inocentes y buenos,