Rodolfo despertó y observó a la mujer, miró en las sábanas, estaba la prueba de que esa mujer era solo suya.
Su corazón dio un vuelco, ¿Qué había hecho?
Eso no estaba en sus planes de venganza, pero lo hecho estaba hecho.
Margot abrió los ojos, miró al hombre con algo de vergüenza, Rodolfo sonriò con dulzura.
—¿Estás bien?
Ella asintió, cuando la realidad golpeó su pecho.
—¡Mi hermano me matará! Debo irme.
—Entonces, que nos mate a los dos, porque no hay forma en que te deje ir.
Ella se quedó p