9. ¡Es un plincipe!
Gabriel
No tenía pensado acercarme a ella. No hoy. Tal vez nunca.
La verdad es que ni siquiera entiendo del todo qué carajo estoy haciendo aquí. Podría haberme quedado en la oficina, enterrado en papeles y llamadas, fingiendo que todo sigue igual. Pero el cuerpo me trajo hasta aquí. Como si supiera algo que mi mente se niega a aceptar.
Me estaciono a una cuadra del cementerio, como si con eso pudiera convencerme de que solo estoy aquí por casualidad. Bajo del carro con las manos en los bolsillos