79. No me gusta el silencio
Gabriel
No conduzco. Mando al chofer, pero ni siquiera puedo mirar por la ventana. No puedo dejar de pensar en la imagen. En el ángulo desde el que fue tomada. En el rostro de Catalina cuando me mostró el celular. En su cuerpo temblando entre mis brazos, en el “tengo miedo” que me dijo con la voz rota.
La rabia me arde por dentro. Quema como ácido lento.
No tengo pruebas, pero no las necesito para saber que esto lleva el sello de Elena. Y si no está sola, entonces Julián también está metido. Y