58. Siempre gano
Catalina
No estoy segura de cuántas horas han pasado desde que amaneció. Aquí dentro, el tiempo se disuelve en un gris espeso que no distingue entre mañana, tarde o noche. Llevo dos días sin ver a Samuel.
Dos días desde que Iván me prometió que harían otra prueba. Dos días aferrada a la esperanza de que la verdad finalmente esté saliendo a la luz.
Las paredes frías de esta celda provisional me observan como cárceles vivas de todo lo que fui, de todo lo que me arrancaron. Duermo poco. Como meno