Giovanni permanecía junto al pilar, rígido, como si la piedra misma lo hubiera reclamado para ocultar lo que ardía en su interior. La mirada que dirigía a Camelia era un campo de batalla de compasión y reproche, pero detrás de esa máscara había algo más profundo, algo que él se negaba a reconocer. El amor, ese sentimiento que lo desarmaba, era para él una debilidad intolerable, mostrar ternura equivalía a perder poder, y Giovanni no estaba dispuesto a ceder terreno. La inmadurez lo empujaba a e