La luna del alfa abrió los ojos despacio, sintiendo primero el calor firme sobre su cintura y luego el peso protector del brazo de Xylos, envuelto de forma posesiva alrededor de ella. Él dormía todavía, respirando hondo, como si hubiera pasado meses sin tenerla cerca, como si temiera que al soltarla pudiera desaparecer de entre sus dedos, pero ya era algo común para Vecka, sentir su calor y su respiración en su cuello.
Vecka sonrió con una dulzura tranquila. Después de tantas semanas de tensi