La cabaña del alfa seguía impregnada del olor a pino, humedad y tierra fresca, Xylo llegó agotado después de un largo recorrido en la frontera, y sobre todo después de una casería junto a Zayden a quien le encargó un regalo para el bebé con la piel de un venado. Subía las escaleras hacia su habitación pensando en una sola cosa: Vecka.
Al ingresar al aposento, no escuchó nada, ni su respiración, y tampoco sintió su presencia allí, lo que le pareció extraño, ya que era muy temprano para Vecka e