Vecka sintió que el mundo giraba un instante, como si el suelo bajo sus pies se inclinara con el peso de una verdad demasiado grande para sostenerse. El aire frío le quemó los pulmones. La nieve crujió bajo su bota cuando retrocedió apenas un paso, sin darse cuenta. Todo su cuerpo reaccionó antes que su mente.
Rey vampiro.
El que Xylos mencionó como enemigo.
Y estaba allí. Frente a ella. Sonriendo. Una sonrisa leve, sofisticada, incapaz de reflejar amenaza… precisamente por eso tan inquieta