Dos semanas después, el bosque se preparó para recibir a una visitante ancestral. La bruja Yngrid llegó con el amanecer, envuelta en pieles oscuras y amuletos antiguos. Su presencia alteró el aire, y la naturaleza pareció inclinarse ante ella.
El ritual se llevaría a cabo lejos de miradas curiosas, en un claro protegido por runas talladas siglos atrás, Cassian descansaba en brazos de su padre mientras Vecka permanecía a su lado, con Kaiser observando en silencio.
Yngrid trazó símbolos en la