Xylos convocó a los que aún permanecían cuando el solo estuvo en su máximo esplendor. No eligió el claro ceremonial ni el lugar donde antes se proclamaban victorias.
Los reunió en el espacio más sencillo que tenía la manada: el terreno abierto frente a la cabaña comunal, donde todavía quedaban marcas de la pelea de Nisha contra el demonio.
No eran muchos.
Las ausencias pesaban más que las presencias, Xylos se mantuvo de pie frente a ellos, con el torso cubierto apenas por una camisa oscur