La lucha se desató en el bosque de la zona sur como una tormenta liberada de golpe.
Los árboles temblaban con cada impacto. La tierra, húmeda por el rocío nocturno, se mezclaba con sangre fresca. El aire estaba saturado de gritos, aullidos y rugidos que no pertenecían del todo a este mundo. Era una sinfonía de guerra salvaje en donde de ambas partes morían.
Vampiros y lobos combatían codo a codo, algo que siglos atrás habría sido impensable.
Las bestias enviadas por el demonio surgían entre