En el bosque, la batalla alcanzaba su punto más oscuro.
El cansancio empezaba a notarse en cada movimiento. Los vampiros se movían más lento. Los lobos sangraban. Los cuerpos se acumulaban entre raíces y troncos destrozados, y entonces apareció.
No era como las otras bestias.
Su cuerpo era más grande, más retorcido. Una cola larga terminaba en púas óseas que brillaban con un veneno oscuro. Sus dientes eran afilados como cuchillas, y su piel parecía una armadura viva.
Kaiser la vio apena