El vínculo no se rompió. Simplemente dejó de existir. Y fué devastador.
Fué como si alguien hubiera apagado el sol en el universo privado de Seraphina. Un segundo, sentía la furia de Ronan al otro lado de la roca y al siguiente, solo había estática. Un silencio blanco y ensordecedor que resonó en su caja torácica, dejando un hueco donde antes latía el corazón de su Alpha.
Seraphina se detuvo en seco en el sendero oscuro. El aire abandonó sus pulmones.
—Ronan... —susurró, girándose hacia la mont