Cuando Seraphina entró en la fortaleza, se obligó a regresar a su forma humana. Fué una agonía rápida y violenta. Cayó sobre sus rodillas en la entrada de la fortaleza, jadeando, desnuda y vulnerable frente al frío cortante.
No perdió un segundo.
Se levantó y buscó ropa con que cubrirse. Al ser licántropos habían prendas básicas por doquier, para cuando las necesitaran. Se vistió con movimientos frenéticos, sin abrocharse del todo, y echó a correr hacia la galería oscura.
—¡Hunter! —gritó, su v