El cráter de luz blanca se desvaneció lentamente, dejando tras de sí un círculo de tierra quemada y cristalizada donde Seraphina estaba de pie. El aire a su alrededor vibraba, caliente y cargado de estática, como si el oxígeno se hubiera convertido en ozono puro.
Los Corruptos cercanos habían sido vaporizados. El ejército de muertos se había detenido, retrocediendo ante la presencia de una estrella viva.
Draven se sacudió el polvo de su abrigo negro con una calma insultante. No estaba herido. S