El instinto protector del Alpha aplastó cualquier otra regla de la física en ese mismo segundo.
La idea de perder a su compañera frente a sus propios ojos destrozó cualquier atisbo de razón en la mente del Alpha.
Evander se aferró al grueso borde de la inmensa mesa de roble y tiró de ella hacia arriba con una fuerza brutal descomunal. La pesada madera se alzó como un escudo frente al cuerpo de la princesa.
El dardo negro chocó contra el centro de la mesa con un impacto escalofriante.
La afila