El silencio en el umbral de la habitación fue tenso y denso. Los dos Alphas se evaluaron mutuamente frente a la puerta abierta. Sus miradas chocaron, midiendo intenciones y lealtades.
Evander no bajó la guardia.
Mantuvo su postura defensiva para bloquear cualquier intento de ver hacia el interior del cuarto, protegiendo con fiereza la intimidad de su compañera.
—Necesito hablar contigo —dijo el Alpha del Sur. Su tono fue grave y calmo, desprovisto de todo el odio de la tarde anterior—. A sola