El eco macabro del nombre susurrado flotó en el denso aire de la habitación.
La espeluznante sombra se desvaneció por completo, dejando tras de sí un silencio sepulcral, absoluto y asfixiante.
El olor a muerte y a magia corrupta comenzó a disiparse lentamente, siendo reemplazado por el dulce y natural aroma a flores del sur.
Pero la tensión en la alcoba no desapareció. Mutó en una furia arrolladora.
Ronan reconoció ese nombre al instante.
El gran Alpha del sur se puso de pie con una brusquedad