La madrugada en las Montañas del Olvido era un abismo. El viento soplaba con furia gélida, azotando la boca de la cueva donde la manada buscó refugio temporal.
Lejos del calor de las brasas, una figura masculina recortaba la negrura absoluta.
Evander montaba guardia en el exterior, convertido en una estatua de sombra y vigilancia inquebrantable. Su presencia era un muro contra el cruel invierno, una masculinidad salvaje y oscura que dictaba las reglas de la noche.
Iris despertó con un suave r