Las murallas de la Fortaleza quedaron atrás, devoradas por una ventisca que parecía querer borrar cualquier rastro de civilización.
La marcha hacia las Montañas del Olvido había comenzado bajo un cielo nublado, un escenario donde solo los más fuertes lograban sobrevivir al invierno del norte.
Los guerreros más experimentados de la manada avanzaban y se perdían entre la bruma como fantasmas sedientos de sangre y violencia.
Iris avanzaba en el centro, montada en uno de los caballos del norte. Er