Laura palideció al escuchar la voz de su marido. Aunque sabía que tarde o temprano debían hablar de la propuesta de su amiga para ser su vientre en alquiler, no quería que fuera de manera abrupta, mucho menos sin saber cuál sería la reacción de Marcos ante ello.
Marta incómoda por la situación, se levantó de la silla.
—Creo que debería dejarlos hablar a solas. —dijo la rubia tomando su móvil.— ¿Me permites el baño?
—Sí —contestó Laura.
Marcos colocó el pastel de arándanos sobre la mesa, tom