Los aplausos en la sala de juntas habían sido cortos, protocolares. Sofía recibió su
nombramiento oficial como directora de expansión regional con una firmeza inquebrantable.
Sin embargo, mientras el resto del consejo abandonaba la sala, algo en su pecho palpitaba
distinto, como una sospecha sin nombre.
Esa misma tarde, Sofía se encerró en su oficina. Releyó contratos, revisitó correos, y fue en
un memo menor —uno relacionado con una fundación en Chile— que encontró el primer
hilo su