Capítulo 62
El eco solemne de los pasos en los pasillos del tribunal resonaba como si cada pisada marcara el pulso de la batalla que estaba por librarse. Afuera, los murmullos de periodistas y curiosos se entrelazaban con los flashes de las cámaras, pero dentro de aquella sala el ambiente era otro. Uno cargado de tensión, rencor y un odio que amenazaba con devorarlo todo.
Isabela se sentaba al otro lado de la sala, impecablemente vestida como si su apariencia pudiera ocultar la podredumbre de