Epílogo – Cinco años después
El sonido del mar golpeando suavemente contra las rocas se colaba por las ventanas abiertas de la villa. La brisa fresca movía las cortinas blancas y el aroma a café recién hecho inundaba la cocina. Sofía acomodaba unas flores en un jarrón de cristal mientras April corría por el salón con un vestido de colores, riendo con una libertad que iluminaba todo a su paso.
— ¡Mamá, Eros me quiere quitar mis pinceles! — gritó, aunque la risa del niño la seguía de cerca, delat