Capítulo 12
Corrí, corrí como si pudiera dejar atrás todo lo que me dolía. Seguí corriendo hasta que mis piernas comenzaron a temblar, hasta que el pecho comenzó a arder y el aire me faltó. Corrí y no me detuve porque si me detenía, iba a desmoronarme en mil pedazos.
Las lágrimas que me nublaban la vista no me dejaban orientarme y el mundo en estos momentos era un montón de luces, autos y un ruido ensordecedor. Sin embargo, yo no escuchaba nada. No sentía nada y solo tenía ese eco en mi cabez