Capítulo 31
La madrugada en París parecía más eterna que de costumbre. El cielo estaba despejado, pero dentro de las habitaciones contiguas de aquel hotel de lujo, la tormenta era interna.
Sofía giraba de un lado al otro en la cama sin poder siquiera pegar los ojos, con los rizos desordenados pegados a la nuca por el leve sudor de la ansiedad. Había intentado leer, tomar agua, incluso meditar, pero nada lograba calmar ese temblor invisible que recorría su cuerpo desde la cena.
Recordaba los ojo