Capítulo 17.
Maleya.
—Sí, estoy…—la presión sobre mi muñeca aumenta un milímetro, hincando todo su peso otro poco.
—Escuché ruido, ¿instalaron mal la repisa de nuevo?— inquiere mientras veo como el Halcón observa mi rostro, esperando a que delate su presencia.
—Creo que… Sí —uso el tono más firme que puedo. —Lo arreglaré yo misma.
—¿Segura?— vuelve a preguntar contesto con una afirmación que sale de mi garganta. —Cómo quieras.
Respiro por la boca debido a la falta de insistencia.
—Subí porque seguridad d