Capítulo 16.
Maleya.
Paso una bocanada de aire intentando, de manera no exitosa, que no se dé cuenta de mi búsqueda visual de algo para usar en cualquier caso.
Su rostro se ladea. Pero nada más de él hace un solo movimiento más.
No muevo mis pies, y aunque él tampoco lo hace, siento que no debe dar un paso más para alcanzarme. Por eso me preparo en una defensa que sirva contra él.
No la encuentro.
La lluvia llena el silencio entre ambos, mientras la sombra de las gotas derramándose sobre el cristal cubre p