El gimnasio olía a limpiador de pisos y sudor fresco con una mezcla de lavanda. Catalina ajustó la correa de su mochila al hombro, intentando ignorar el nudo en su garganta. Miró hacia el ring, la última vez que observó ese ring, Antonio yacía en el suelo, pálido tras el ataque de asma. Ahora, al cruzar la puerta, lo encontró tras el mostrador, reorganizando botellas de proteína. Su perfil, marcado por una cicatriz reciente en la ceja, se tensó al notar su presencia.
Catalina esbozó una sonri