El salón resplandecía bajo la luz dorada de candelabros de cristal, con arreglos de orquídeas blancas flotando en centros de mesa de ónix pulido. El murmullo de risas y copas de champán chocando se mezclaba con un vals discreto tocado por un cuarteto de cuerdas. Sabrina sintió el roce de su vestido de seda color negro contra las medias de encaje, mientras el perfume a gardenias del aire le recordaba a las fiestas de su infancia, aquellas donde todo era inocencia, aunque claro, estaban muy lejos