Isabella se miró en el espejo de cuerpo entero del vestidor y apenas reconoció a la mujer que le devolvía la mirada.
El vestido que Ethan había elegido para ella era negro, largo hasta el suelo, con un escote profundo en forma de V que llegaba casi hasta su ombligo y una abertura en la pierna izquierda que subía peligrosamente hasta la mitad del muslo. La tela se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, resaltando cada curva. Llevaba el cabello recogido en un moño elegante con algunos mechon