Después de aquella noche bajo la lluvia, algo cambió entre Isabella Rose y Damian.
El fuego dejó de jugar con ellos. Las luces del invernadero se mantenían en un dorado estable cada vez que estaban juntos, como si finalmente hubiera aceptado su unión. Pero la paz no duró mucho.
Tres semanas después, llegó la verdadera prueba.
Damian recibió una llamada de su padre. La conversación fue corta, tensa y definitiva. Cuando colgó, entró al invernadero con el rostro pálido. Isabella Rose estaba revisa