Los meses que siguieron fueron de reconstrucción.
Damian ya no era el joven arrogante que había llegado a la mansión. La pérdida de su apellido y su herencia lo había cambiado. Trabajaba de sol a sol ayudando en el Retiro del Fuego, restaurando las partes antiguas de la casa y aprendiendo todo lo que Isabella Rose le enseñaba sobre el legado. Ya no era un invitado. Se había convertido en parte esencial de la mansión.
Pero el fuego aún tenía una última prueba para ellos.
Una tarde de primavera,