Nueve meses después de la boda, a las tres de la madrugada, Victoria entró en labor de parto en la misma habitación donde Isabella y Ethan habían muerto tomados de la mano. Las contracciones venían fuertes y seguidas. Marcus estaba pálido, sosteniendo su mano como si fuera lo único que lo mantenía de pie. Isabella, Elena y dos enfermeras privadas corrían de un lado a otro.
—Respira, mi amor, respira —susurraba Marcus, repitiendo las palabras que su suegro le había enseñado esa misma tarde.
Vict