La primera mañana como la "Señora Thorne" no trajo la paz. Me desperté con el sonido de la lluvia golpeando rítmicamente contra el cristal, un llanto constante que parecía venir del cielo mismo. Marcus ya se había ido, dejando solo el rastro de su perfume en la almohada y un sobre negro sobre mi mesa de noche.
Lo abrí con manos temblorosas. Dentro no había una nota de amor, sino un informe. Una serie de fotografías de mi hermana, Lucía, en un lugar que no era el internado de lujo donde se supon