La mañana europea llegó temprano y gris a Bruselas. Bianca se despertó antes de que sonara la alarma, su cuerpo aún ajustándose al huso horario pero su mente ya en alerta. Tenía una reunión crucial en tres horas, pero primero, necesitaba un ancla. Necesitaba escuchar sus voces.
Desde el balcón de su suite, con el cielo plomizo de Bélgica como telón de fondo, marcó la videollamada a Luciano. Sabía que serían las… calculó rápido… las 6:30 de la mañana en casa. Él solía estar levantándose a esa ho