La bodega de operaciones estaba en silencio. Alexander había salido a coordinar vigilancia, y los hombres de confianza patrullaban las calles cercanas. Dante se quedó solo con el relicario y la foto. No podía dejar de mirar la imagen de Elena y Alma. La ternura en su expresión, la fragilidad del momento… y la amenaza que la envolvía.
La nota aún temblaba en sus dedos.
“Hermosa familia. Sería una lástima perderla.”
Ese no era el estilo de Vittorio. Él mataba rápido o manipulaba desde las sombras