Damon
El sabor metálico de la sangre impregna mi boca mientras mis colmillos se cierran violentamente sobre la garganta de la criatura. Ella grita, se retuerce bajo mí, pero no la suelto. Mis músculos tiemblan bajo la tensión, mi lobo aullando de rabia en mi mente.
— ¡Damon!
La voz de Alina me atraviesa como una descarga eléctrica. Mi mirada se levanta, y la veo, respirando con dificultad, con el rostro pálido. Sus ojos están muy abiertos, brillando con un destello plateado. Mi corazón se detie