Alina
El silencio planea en la Falla, pesado y opresivo. El Guardián ha desaparecido, dejando tras de sí una estela de sombra que se disuelve lentamente en el aire. La luz dorada que había envuelto a Damon y a mí se ha apagado, pero el calor que dejó en mi cuerpo aún está presente, palpitando bajo mi piel como una brasa difícil de extinguir.
Damon está frente a mí, respirando con dificultad, su pecho subiendo y bajando a un ritmo rápido. Lentamente gira la cabeza hacia mí, sus ojos dorados