Alina
. No hay odio. Más bien… un hambre. Un vacío extraño en mi pecho, una pulsación oscura en mis venas que solo espera ser alimentada.
No puedo negarlo. Este poder dentro de mí… me llama. Reclama a Ezra.
Cierro los ojos, la respiración entrecortada.
— Pareces perturbada.
Me sobresalto violentamente.
Una silueta se recorta en la entrada de la caverna. Ojos dorados brillan en la sombra, una sonrisa perezosa dibujándose en labios carnosos.
Damon.
El lobo negro avanza lentamente, su cuerpo ág