La biblioteca “Solís & Rivera” celebraba ese día su vigésimo aniversario. El local estaba lleno de gente: antiguos lectores, vecinos del pueblo, algunos escritores locales y toda la familia reunida.
Mateo, con 52 años, el cabello completamente plateado y una barba bien cuidada, observaba todo desde el mostrador principal. Johanna estaba a su lado, más hermosa que nunca, con algunas canas que ella llevaba con orgullo. A sus 48 años seguía teniendo esa mirada cálida que lo había salvado tantas ve