Un año después.
La biblioteca Valeria Solís cumplía 36 años de existencia y, por primera vez, organizaron una feria literaria grande en el pueblo. Habían cerrado una calle entera, colocado carpas, mesas de libros y un escenario donde autores locales y nacionales presentaban sus obras.
Mateo, con 73 años ya cumplidos, presidía el evento sentado en una silla especial bajo una carpa. Llevaba el relicario visible sobre la camisa blanca y una sonrisa serena que no abandonaba su rostro.
Luna era la a