Mateo despertó antes del amanecer.
No había sido una mala noche. Al contrario. Había dormido profundo y tranquilo, como no lo hacía desde hacía meses. Pero algo dentro de él sabía que ese día sería diferente.
Se levantó con dificultad, se puso su bata favorita y bajó lentamente las escaleras. Johanna aún dormía. No quiso despertarla.
Se preparó un café, se sentó en el porche y esperó a que saliera el sol. El relicario reposaba cálido sobre su pecho, más tibio de lo normal.
Cuando los primeros r