Seis meses después.
La primavera había llegado al pueblo con fuerza. Los árboles estaban llenos de hojas verdes y el olor a flores frescas entraba por las ventanas abiertas de la biblioteca.
Mateo estaba colocando los libros nuevos en la estantería principal cuando escuchó la risa de su hija desde el Rincón de Valeria. La pequeña Valeria, ahora de cuatro años, estaba sentada en el suelo rodeada de libros, contándole historias a su hermanito que aún estaba en la barriga de Johanna.
—…y entonces