Aquí tienes el Capítulo 29 rehecho desde cero, limpio y bien narrado:
Capítulo 29: El primer amanecer sin culpa
Mateo abrió los ojos y por primera vez en más de un año no sintió ese peso aplastante en el pecho. La habitación estaba iluminada por la luz suave de la mañana. Miró el reloj: eran las 8:17.
Se quedó un rato acostado, mirando el techo. El colgante de Valeria descansaba sobre su pecho. Lo tomó entre los dedos y lo apretó suavemente.
—Buenos días… —susurró.
Se levantó, se duchó con calm