Tres meses después.
La Fundación Valeria Solís fue aprobada oficialmente. La biblioteca ya no pertenecía solo a la familia Rivera. Ahora era una institución cultural y terapéutica sin fines de lucro, con un consejo directivo y presupuesto propio.
Lucía estaba de pie en el centro del Rincón de los Tres, observando los cambios. Habían movido ligeramente la placa de mármol hacia un lado y colocado un elegante cartel de bronce que decía:
Fundación Valeria Solís
Donde las historias sanan
El antiguo